En busca de la verdadera vocación: la decisión de Julio

Julio es Licenciado en Psicología y se especializó en Gestión de Recursos Humanos, lo que hoy conocemos más por Gestión del Talento. Siempre ha disfrutado mucho con su trabajo, tanto que, hace unos años, comenzó a compaginarlo con la docencia.

Su primera reacción cuando la ofrecieron preparar unas clases para alumnos de un máster fue de rechazo, miedo escénico, síndrome del impostor, …. Pero pronto se dejó seducir por la idea de compartir los conocimientos adquiridos durante sus años de carrera profesional con las generaciones futuras.

Y lo que comenzó siendo una tarea adicional a su trabajo principal derivó rápidamente en una pasión creciente. Sus charlas en el master pronto evolucionaron para convertirse en una asignatura completa, y pronto se presentaron otras oportunidades para compartir su experiencia, como cursos sobre hablar en público, habilidades directivas o gestión del estrés.

Los compromisos formativos fueron creciendo y Julio cada vez era más demandado por distintas entidades para participar como docente. Pero su agenda ya no le permitía atender a todas las solicitudes que recibía y, tenía que asumir otra realidad, su vida personal también comenzaba a resentirse con tantas responsabilidades.

Julio se daba cuenta de que era momento de comenzar a rechazar proyectos que le entusiasmaban y esto le causaba bastante malestar. Valoró la situación con su familia, aunque era consciente de que la responsabilidad de decidir era principalmente suya, y tras unos días de reflexión, hace un año tomó una decisión que supondría un giro radical a su carrera profesional: solicitó una excedencia en su puesto como Director de Atracción y Fidelización de Talento para dedicarse exclusivamente a la docencia.

A lo largo de este año, Julio ha seguido disfrutando con cada hora de clase que ha impartido. Además de enseñar, ha aprovechado este tiempo para seguir formándose, adquiriendo nuevos conocimientos y preparando con ilusión nuevos contenidos para ofrecer a otros profesionales.

Haciendo una revisión retrospectiva de estos últimos 12 meses, Julio no duda ni un momento en afirmar que tomó la decisión correcta. Sin ser la mejor opción en términos económicos, considera que este camino sin duda le está conduciendo hacia un mejor desarrollo profesional y personal, proporcionándole una sensación de realización y plenitud que no había experimentado antes.

 

La historia de Julio nos recuerda la importancia de seguir nuestras pasiones y perseguir aquello que nos hace sentir realizados, incluso si significa tomar decisiones difíciles y alejarnos de lo convencional. Su valiente elección de dejar atrás una carrera estable en favor de seguir su verdadera vocación nos enseña que la felicidad y la satisfacción personal a menudo van de la mano con la búsqueda de significado y propósito en nuestras vidas laborales. A través de su ejemplo, nos inspira a reflexionar sobre nuestras propias elecciones profesionales y a tener el coraje de seguir nuestros sueños, sin importar cuán desafiante pueda parecer el camino.


El camino de Natividad: superando obstáculos para encontrar nuevas oportunidades

Natividad se autodefine como “maestra de vocación desde los 7 años”. Aprobó las oposiciones de magisterio con 22 años y, mientras realizaba su trabajo con muchísima ilusión, continuó formándose para conseguir hasta 5 especialidades. También forma parte de la primera generación de Psicopedagogos que estudiaron esta carrera telemáticamente, lo que le permitió compaginar estudios y trabajo.

Durante los primeros seis años de la vida de su hijo, Natividad solicitó una reducción de jornada para asegurarse de que podría cumplir eficazmente con sus dos pasiones, la crianza como madre y la enseñanza como maestra. Dos pasiones que ha mantenido vivas hasta hoy a pesar de los obstáculos que ha ido encontrando en el camino.

Cuando tenía 39 años, trabajando en un colegio, Natividad sufrió un accidente y, aunque se reincorporó tan pronto como estuvo recuperada, las secuelas derivaron en fibromialgia e isquemia cerebral. Fue duro para ella sentir cómo los dolores la obligaban a ausentarse con frecuencia de un trabajo que tanto amaba, pero más duro fue descubrir que, justificando estas reiteradas ausencias, la Administración imponía su jubilación.

Con solo 46 años, Natividad sintió como si le hubieran cortado la vida. Pensó que la trataban como a un número, que se trataba de una decisión injusta, que no se estaba considerando su valía como persona y como profesional. Fueron tiempos muy complicados, tenía que asumir su nueva situación laboral cuando todavía estaba intentando aceptar el diagnóstico de una enfermedad que iba a acompañarla el resto de su vida.

La recuperación no fue fácil ni rápida, pero hoy Natividad puede contar cómo poco a poco fue aprendiendo a comprender su enfermedad, a convivir con ella, y a escucharla para poder seguir adelante a pesar de las limitaciones. Así nos lo contó en uno de sus libros «Un viaje para dos: mi fibromialgia y yo».

Sin renunciar a su pasión, Natividad ha encontrado otras maneras de compartir sus conocimientos con otras personas. Ha publicado ya cinco libros, ahora está trabajando en el sexto. Colaboró también como voluntaria en dos periódicos digitales y en dos programas de radio, «Escuela de Padres» y «En tus manos», donde nos ayudaba a entender las emociones;. Publica su propio blog, QuitaLaMordaza.com, proporcionando visibilidad a cualquier tema que considera relevante para mejorar nuestro conocimiento del mundo y de la sociedad. Y entre tanta actividad, Natividad encuentra tiempo aún para colaborar de manera habitual con numerosas entidades que organizan actividades sociales y culturales.

En definitiva, Natividad sigue muy viva a pesar de no estar laboralmente activa, y con el tiempo ha llegado a valorar que la jubilación temprana ha supuesto para ella una oportunidad de participar y poner en marcha proyectos que cada día la ayudan a sentirse satisfecha.

 

Natividad nos enseña que, aunque la vida puede presentarnos desafíos inesperados, siempre hay formas de adaptarse y encontrar nuevas oportunidades. Su historia refleja la fuerza interior y la determinación para seguir adelante, incluso cuando las circunstancias son difíciles. A través de su ejemplo, nos inspira a enfrentar los cambios con valentía y a buscar nuevas formas de realizarnos, incluso cuando el camino parece estar lleno de obstáculos.


Satisfacción profesional y orgullo de madre

Araceli, madre de cuatro hijos, dejó su prometedora carrera en el sector financiero para centrarse en la crianza de su familia. Durante años, su día a día estuvo lleno de risas, juegos y enseñanzas, dedicando todo su tiempo y energía a sus hijos. Sin embargo, cuando el menor de sus retoños alcanzó la adolescencia, se dio cuenta de que ya no dependían tanto de ella.

Lejos de sentirse vacía, Araceli sintió el deseo de retomar su carrera profesional. Aún sabiendo que no sería fácil, con determinación y confianza en sus habilidades, decidió buscar nuevas oportunidades laborales. Y gracias a su experiencia previa en finanzas, pronto encontró un puesto como asesora financiera en una firma de consultoría especializada en planificación patrimonial y gestión de inversiones.

Aunque al principio se sintió un tanto insegura por haber estado fuera del mercado laboral durante tanto tiempo, enseguida comenzó a demostrar su valía y se ha adaptado con facilidad a su nuevo entorno laboral. Cada día que pasa, Araceli se siente más segura y realizada en su trabajo. Disfruta ayudando a sus clientes a tomar decisiones financieras inteligentes para alcanzar sus objetivos económicos. Su experiencia como madre le ha dotado de una empatía única y una capacidad excepcional para comprender las necesidades y preocupaciones de los inversores que confían en ella. En definitiva, se ha convertido en una asesora financiera excepcional.

Y a medida que se sumerge más en su carrera, Araceli encuentra un equilibrio saludable entre su vida laboral y familiar. Aunque a veces puede ser desafiante, se siente agradecida por haber podido retomar su carrera y muy satisfecha por el modo en que sus hijos presumen de madre, casi tanto como ella presume de tener una maravillosa familia.

 

La historia de Araceli nos recuerda que el camino hacia el éxito puede tener muchos giros y vueltas, pero con determinación, confianza y apoyo, podemos superar cualquier obstáculo y alcanzar nuestras metas. Su valiente decisión de regresar al mundo laboral después de dedicarse a su familia es un recordatorio poderoso de la importancia de perseguir nuestros sueños y encontrar un equilibrio entre nuestras responsabilidades familiares y profesionales.


Ángeles y la importancia de la integridad empresarial para la atracción de talento.

Hace algunos años, Ángeles tomó la decisión de dejar su vida en Madrid para trasladarse con su marido a Salamanca, y comenzó a contactar telefónicamente con diferentes inmobiliarias para buscar el que sería su futuro hogar.

En uno de estos contactos, el enfoque meticuloso de Ángeles al hacer preguntas sobre las propiedades llamó la atención del agente, quien se interesó por su pasado profesional.  Al parecer, estaban buscando un nuevo asesor inmobiliario para la empresa.

Efectivamente, en el pasado Ángeles había trabajado en una empresa inmobiliaria, y le pareció una excelente oportunidad para iniciar su vida en Salamanca con un empleo. Se organizó para acudir a una entrevista con el comercial que la atendió inicialmente y el responsable de la oficina.

Ángeles recuerda una entrevista muy agradable y productiva. Además de su conocimiento específico del sector inmobiliario, valoraron su experiencia de atención al cliente en un canal televisivo de pago: estar habituada a contactar con clientes para detectar sus intereses y recomendarles determinados canales, la ayudaría sin duda a ofrecer a cada cliente la solución habitacional más adecuada para sus necesidades vitales.

Y acordaron que Ángeles se incorporaría con ellos tan pronto como resolviera su situación en Madrid. Comunicó su baja voluntaria a la empresa para la que entonces trabajaba y mientras pasaban los 15 días de rigor aprovechó los fines de semana para organizar su mudanza provisional a casa de un familiar.

Un par de días antes de comenzar su nuevo trabajo, Ángeles ya lo tenía todo preparado, cuando recibió una llamada telefónica que nunca olvidará: el gerente de la inmobiliaria le comunicó que finalmente no iba a poder contratarla porque le había surgido un compromiso ineludible con otra persona.

Ángeles necesitó unos minutos para comenzar a asumir la idea. Había dejado ya su anterior trabajo y ahora no podía dar marcha atrás. Y no solo eso, le pedían que pasara por la oficina a recoger la documentación que les había entregado para preparar su contrato de trabajo. Cuando fue a recogerla, no recibió más explicaciones, un simple saludo de cortesía por ambas partes y la fría entrega de los papeles.

Algún tiempo después, Ángeles pasó casualmente por el lugar donde estaba ubicada la inmobiliaria y encontró la oficina abandonada. No se sorprendió. Pensó que una empresa tan poco seria con sus compromisos laborales, no ofrecería tampoco relaciones de confianza a los clientes.

 

La historia de Ángeles destaca la importancia de la integridad y la fiabilidad en el mundo empresarial, especialmente en lo que respecta a la atracción y retención del talento. En un mercado laboral cada vez más competitivo, los profesionales se deben informar exhaustivamente sobre la credibilidad y la ética de las empresas antes de aceptar un empleo. Por lo tanto, mantener una reputación sólida y cumplir con los compromisos asumidos es esencial para construir relaciones duraderas y exitosas con profesionales y clientes por igual.


La reinvención profesional de Guadalupe hacia la gasolinera

Guadalupe administró una pequeña empresa de informática durante muchos años, disfrutaba encargándose del papeleo y sobre, todo de atender a los clientes. Pero un día, los socios acordaron que era momento de cerrar la empresa. Guadalupe pensó entonces que necesitaría ayuda para reinventarse profesionalmente y contactó con Itinere Talent para contratar un Proceso de Transición Profesional.

Guadalupe tuvo que comenzar por definir un objetivo que fuera motivante para ella y a la vez realista. Vivir en una ciudad pequeña puede suponer una limitación en este sentido por el tipo de oportunidades que se ofrecen. Guadalupe mostró su preferencia por trabajar de cara al público y su facilidad para realizar trámites informáticos.

Junto con su coach, elaboró entonces un curriculum vitae que reflejaba bien sus competencias profesionales, así como su potencial para adaptarse a un nuevo puesto de trabajo. Repasaron también algunos aspectos a tener en cuenta para transmitir una imagen sincera pero competente durante las entrevistas.

Y finalmente, se pusieron a analizar la oferta laboral en la zona, centrándose sobre todo en puestos administrativos o de comercio. Surgió también una oportunidad de trabajar como Expendedora en una gasolinera para hacer una sustitución de unos pocos días.

No era una de las opciones que inicialmente Guadalupe hubiera valorado, pero analizando la cuestión con su coach, lo tomaron como una escala intermedia que mejoraría su seguridad a la hora de acceder a otro puesto de trabajo más acorde con su objetivo. También le permitiría mostrar a futuros contratadores que aún tenía buena capacidad de aprender y adaptarse a nuevos entornos laborales.

De modo que Guadalupe aceptó este trabajo en la gasolinera mientras seguía buscando otras opciones. Y esas opciones llegaron, se incorporó a otra empresa para desempeñar un puesto administrativo. Lo que nunca había imaginado Guadalupe es que iba a echar de menos su trabajo en la gasolinera. Se dio cuenta de que lo había disfrutado mucho más de lo esperado, y también había recibido una excelente valoración por parte de compañeros y superiores.

Un mes después de trabajar como administrativo, la gasolinera ha vuelto a contactar con Guadalupe para ofrecerla un contrato más estable. Y Guadalupe no ha dudado en aceptarlo, deja su puesto más cómodo de oficina. Se siente muy feliz de poder realizar un trabajo que disfruta y en el que se siente realmente valorada.

 

Muchas veces, al elegir un camino profesional, rechazamos oportunidades por ideas preconcebidas; establecemos nuestros objetivos en base a prejuicios que pueden resultar erróneos, sin permitirnos probar distintas opciones hasta encontrar aquella actividad con la que nos sentimos realmente identificados. La historia de Guadalupe nos recuerda la importancia de estar abiertos a nuevos desafíos, y cómo a veces las experiencias inesperadas pueden llevarnos a encontrar nuestra verdadera satisfacción laboral.


El camino de Sol: superar obstáculos de la administración para el emprendimiento artesano

Sol es Diplomada en Relaciones Laborales, tiene un Máster en Prevención de Riesgos Laborales y estudió también un Ciclo Formativo de Grado Medio en Gestión Administrativa, aparte de otra formación complementaria relacionada con la gestión administrativa y de personal. Gracias a esta buena preparación, durante varios años trabajó realizando funciones administrativas, de atención al público y de Recursos Humanos.

Sin embargo, y aunque estas funciones no dejan de satisfacerla, por azares del destino, hace algunos años Sol descubrió su vocación como artesana, trabajando la seda. Al tiempo que desarrollaba un trabajo por cuenta ajena, Sol se fue formando en diferentes técnicas relacionadas con esta práctica, lo que la ha ayudado a ser cada vez más experta. Aunque ella considera que aún le queda mucho por aprender; de hecho, sin dejar de perder su toque tradicional, las técnicas artesanales no dejan de evolucionar con la incorporación de nuevos materiales y estilos. Esto es precisamente lo que a Sol le apasiona de la artesanía.

Este interés por seguir aprendiendo y creando, llevó a Sol a instalar su propio taller en casa. Al principio era solo una afición, pero pronto descubrió que sus diseños despertaban el interés de otras personas. Y Sol empezó a plantearse la posibilidad de crear su propio negocio de artesanía. 

Se informó sobre los requisitos para hacerse autónoma y finalmente se inscribió en un curso de Emprendimiento Artesano, que le resultó de gran utilidad para tener una visión global de lo que supone un proyecto comercial de artesanía. De modo que se sentía ya preparada para lanzar su emprendimiento artesano: vendería en ferias y tiendas de artesanía las creaciones que produciría en su pequeño taller doméstico.

Sin embargo, el entusiasmo de Sol se ha visto frenado al descubrir las regulaciones de su comunidad autónoma para dar de alta a nuevos artesanos. Exigen que su taller cumpla con ciertos requisitos de espacio y equipamiento que hoy por hoy para Sol son inviables. Considerando el coste adicional que supondría alquilar un espacio con estos estándares, Sol ha tenido que renunciar, al menos de momento, a poder cumplir su sueño de prosperar como artesana.

 

La historia de Sol destaca los desafíos que enfrentan muchos emprendedores creativos al intentar convertir su pasión en un negocio rentable, y subraya la necesidad de políticas más flexibles y accesibles para apoyar el espíritu empresarial en el sector artesanal.


La importancia de verificar información en un proceso de selección

Juan, técnico de selección en una consultora, comparte una mala experiencia que ha tenido con un candidato. Se ha sentido muy frustrado por un incidente que no había sufrido previamente durante su amplia trayectoria profesional, y reconoce haber cometido un error imperdonable por confiar en que las personas son siempre sinceras al presentar sus candidaturas.

Hace unos meses, la empresa de Juan comenzó a colaborar con un cliente del sector textil, y estaban en proceso de afianzar la confianza para convertirse en proveedor preferente de gestión de talento. Entre otras muchas incorporaciones, este cliente necesitaba contratar a un comercial y Juan se encargó del proceso.

Como es habitual en su trabajo, Juan comenzó reuniéndose con su cliente para hacer una buena definición del puesto a cubrir. Juntos establecieron las responsabilidades, condiciones económicas y el perfil del candidato ideal para ocuparlo.

En esa definición del puesto, no se requería ninguna formación previa específica, puesto que el plan de acogida de la compañía ya incluía la formación necesaria respecto al sector textil. Aun así, se determinó que sería valorable cualquier formación relacionada con el sector que aportaran los candidatos.

Con estas premisas, Juan continúo el proceso, preseleccionado a aquellos candidatos cuyo curriculum vitae se asemejaba mejor al perfil definido, y durante las respectivas entrevistas repasó con cada uno la formación que habían indicado en su historial profesional.

El error de Juan fue que, al ser un requisito solo valorable y no imprescindible, omitió solicitar a cada candidato justificantes de la formación que habían indicado tener. Sin embargo, en los informes correspondientes a cada candidato que presentó a su cliente, Juan sí incluyó todas las formaciones relacionadas con el sector que consideró interesantes.

Y ocurrió que, durante la entrevista que el responsable de la empresa textil mantuvo con uno de los candidatos, se puso de manifiesto que éste no había cursado realmente una de las titulaciones que indicaba, ya que abandonó la misma apenas unos meses después de comenzar.

Cierto es que repasar el aprovechamiento de esa formación, siendo su contenido más técnico, no era responsabilidad de Juan sino de la persona asignada por el cliente. Pero confirmar que el candidato contaba con esa titulación sí era un compromiso implícito que Juan tenía asumido como Técnico de Selección.

Por suerte en este caso, el cliente fue comprensivo con el “despiste” de Juan, pero para nuestro protagonista no dejó de suponer un mal trago esta situación y, desde luego nos destaca que en el futuro será mucho más cuidadoso con la información que pone en un informe sin asegurarse previamente de que el candidato ha sido sincero.

El candidato, por cierto, fue automáticamente descartado del proceso, cuando contaba con suficiente experiencia y motivación para haber sido la persona seleccionada.

 

Este incidente subraya la importancia de la honestidad en los procesos de selección y la responsabilidad de los seleccionadores de verificar toda la información proporcionada por los candidatos. Mentir en un proceso de selección puede resultar en consecuencias negativas tanto para los candidatos como para las empresas, ya que la integridad es un aspecto fundamental en la construcción de relaciones laborales sólidas y de confianza.


El viaje de Idoya hacia el redescubrimiento profesional

Idoya estudió arquitectura y realizó prácticas en un estudio de su ciudad natal, Burgos. Pronto encontró trabajo en una importante constructora multinacional, lo que la llenó de felicidad al poder colaborar en la construcción de un gran edificio cerca de su vecindario. Durante la construcción, disfrutaba presumiendo con amigos y familiares cuando pasaba por allí, deteniéndose para explicarles los materiales, técnicas y profesionales involucrados.

Sin embargo, con el tiempo, se vio envuelta en una sucesión de obras cada vez más lejos de casa. Al principio aún podía regresar los fines de semana, pero gradualmente esto se volvió imposible, dejándola exhausta y preocupando a sus padres por su salud.

Aunque se dio cuenta de que dedicaba demasiadas horas y energía mental a su trabajo, se sentía atrapada en una dinámica que parecía no poder cambiar. Fue durante la Semana Santa de 2023 cuando finalmente logró desconectar al unirse a su familia en una casa rural en Granada. Allí, mientras descansaba y compartía momentos con sus seres queridos, comenzó a replantearse su situación.

Se dio cuenta de que no era necesario seguir viviendo de esa manera y que existían otras oportunidades a las que podía acceder. Decidió buscar un nuevo trabajo que le devolviera la ilusión, y para asegurarse de no caer en la misma rutina, se puso en contacto con Itinere Talent para explorar opciones de transición profesional.

Con energías renovadas, Idoya volvió al trabajo decidida a cambiar su situación. Aunque las condiciones económicas podrían no ser las mismas, se siente plenamente satisfecha en su nuevo empleo en una constructora de Bilbao que solo realiza proyectos en la zona. Ahora, cada fin de semana, vuelve a pasear por las calles de Burgos y contempla con orgullo su primer edificio.

 

Esta historia de Idoya refleja la realidad de muchos profesionales que, atrapados en el torbellino de responsabilidades y exigencias laborales, se sienten incapaces de detenerse y considerar otras opciones. El agotamiento y la falta de tiempo para reflexionar pueden convertirse en obstáculos que impiden ver más allá de la situación actual. Sin embargo, como Idoya descubrió, darse el permiso para descansar y abrirse a nuevas oportunidades puede llevar a cambios positivos y una mayor satisfacción profesional y personal.


El desafío de liderar: la difícil decisión de prescindir de profesionales

Beatriz es una joven profesional que se licenció en Psicología para especializarse después en Organización y Gestión de RR.HH. Se ha sentido afortunada desde el principio de su trayectoria laboral, que comenzó enlazando las prácticas del máster con un contrato de Técnico de Selección y Formación en una importante empresa multinacional.

Tras unos cuantos años desempeñando de manera satisfactoria esta labor, hace unos meses decidió abandonar su zona de confort para asumir el reto que le ofrecía una startup en pleno crecimiento: encargarse del Departamento de Atracción y Desarrollo de Talento.

Durante las entrevistas previas que mantuvo con la Dirección de esta nueva empresa, Beatriz se interesó por las circunstancias que motivaron abrir una vacante para este puesto. Le revelaron que, la entonces Responsable, causaba baja por motivos familiares, y ninguno de los seis miembros del departamento contaba con la capacitación técnica ni la madurez profesional necesarias para sustituirla. Al parecer, un par de personas en el equipo mostraron interés por ocupar el puesto vacante, pero se les habían explicado los motivos por los que no se consideraba posible.

Ella era consciente también, y así lo compartió con sus entrevistadores, de tener poca experiencia en liderazgo, más allá de haber tutorizado a varias personas que realizaron prácticas con ella en su anterior empresa, pero sí había recibido buena formación sobre gestión de equipos, y a sus nuevos contratadores les convencían mucho sus ideas sobre motivación y desarrollo de las personas a su cargo.

Así que finalmente aceptó el puesto, con la ilusión de poder poner estas ideas en práctica. Tuvieron una cordial reunión de presentación, en la que la persona que dejaba el puesto a Beatriz la introdujo al equipo. Ella habló de fomentar un ambiente de trabajo positivo y de establecer una comunicación abierta y respetuosa, y se interesó también por las costumbres que tenían, porque su intención no era introducir cambios radicales, aunque sí tenían la misión encomendada por la Dirección de ir evolucionando como Departamento para asumir los retos de Talento que iba a requerir una gran empresa.

Beatriz se sintió muy cómoda en las primeras semanas. Hasta que una de las personas del equipo empezó a dar problemas, llegaba tarde, contestaba a Beatriz, llegó incluso a acusarla de no ser una buena jefa por no saber imponerse como lo hacía su antecesora, que les regañaba a unos delante de otros para que aprendieran cuando hacían mal las cosas o les levantaba la voz si no la obedecían.

Esto descolocó mucho a Beatriz, sorprendida de que anteriormente el Departamento hubiera sido gestionado de ese modo, pero explicó a su colaboradora por qué no consideraba adecuada esa manera de gestionar. Invitó a esta persona a comprobar que una gestión basada en la confianza entre líder y miembros del equipo puede funcionar mucho mejor, que las diferencias se pueden tratar de forma cordial sin necesidad de hablar a gritos, y que las críticas positivas de pueden hacer en público, pero cuando son negativas es preferible tratarlas de manera privada.

Estas palabras de Beatriz no solo no surtieron efecto sobre su colaboradora, sino que esta última cada vez tenía una actitud más desafiante. Así que Beatriz se ha tenido que enfrentar a una decisión realmente difícil, no es lo que esperaba al incorporarse en su nuevo puesto, pero tiene que despedir a esta persona, cuya actitud no solo está afectándola a ella, sino que empeora el funcionamiento general del departamento e, indirectamente, también de toda la empresa.

Ya lo ha hablado con Dirección y apoyan totalmente su decisión, que según la han comentado, debería haber tomado mucho tiempo antes. Quizá la lección más dura que Beatriz ha aprendido hasta ahora: aceptar que no todas las personas aprovechan adecuadamente las oportunidades que se les ofrecen y, en ocasiones, hay que tomar la difícil decisión de prescindir de ellas para proteger al resto del equipo.

Es el primer despido que ha tenido que decidir, pero sospecha que no será el último. También sabe que es muy importante asegurarse de que los demás miembros de su departamento entiendan esta decisión, y hacerlo sin despreciar a la persona que va a tener que marcharse después de haber trabajado tanto tiempo con ellos.

 

La historia de Beatriz refleja el desafío que enfrentan muchos líderes cuando se ven obligados a prescindir de profesionales que no se adaptan al equipo. Aunque es una decisión difícil y a menudo dolorosa, un buen líder debe estar preparado para enfrentar estas situaciones con determinación y empatía, para proteger la dinámica del equipo y garantizar el éxito a largo plazo de la organización.


Manuela: nunca es tarde para reinventarse

Manuela, una trabajadora del sector textil, comenzó su carrera en una fábrica pequeña de pantalones a los 18 años. Aunque estaba a gusto, una década después decidió cambiar a una empresa más grande porque le permitía conciliar mejor su vida familiar al ofrecerle turno continuo de mañana.

A pesar de la pena inicial por dejar a sus primeras compañeras, se alegró de la decisión tomada cuando su primera empresa cerró al jubilarse el propietario. Además, en la nueva empresa, su trabajo era más variado por la diversidad de prendas que trabajan, y cuentan con maquinaria más potente, que se va renovando cada cierto tiempo. Manuela no tuvo dificultad para adaptarse, tanto en la relación con nuevos compañeros como en los procedimientos de trabajo, y durante muchos años estuvo a gusto realizando tareas fáciles para ella.

Sin embargo, cuando sus hijos se independizaron, Manuela sintió un cierto vacío y se dio cuenta de que su trabajo ya no la llenaba por completo. Se enteró por entonces de que la empresa abría un proceso de selección para el puesto de Supervisor/a de Equipo y pensó que le gustaría el puesto, así que presentó su solicitud al departamento de Recursos Humanos.

Para Manuela supuso un pequeño disgusto saber que había sido seleccionada otra persona, pero consideró normal que, a su edad, pasados los 50, ya no se la tuviera en cuenta para asumir determinadas responsabilidades. Sin embargo, se sorprendió al descubrir que la nueva Supervisora era aún mayor que ella. Fue entonces cuando se animó a preguntar al Responsable de Recursos Humanos porqué habían elegido a una persona que, al venir de fuera, no conocía tan bien como ella el funcionamiento de la fábrica y a las personas del equipo. Y la respuesta fue contundente: para el puesto de Supervisor/a se requiere una formación que Manuela no tenía.

Esto hizo reflexionar a Manuela y, contando con tiempo libre por las tardes, se animó a matricularse para realizar estudios de Formación Profesional, primero "Técnico en Fabricación y Ennoblecimiento de Productos Textiles" y después "Técnico Superior en Diseño Técnico en Textil y Piel".

El comienzo fue difícil, al no tener el hábito de estudio, pero, a cambio, contaba con un conocimiento práctico de los temas que le resultó muy útil. También recibió gran apoyo por parte de los profesores y, sobre todo, se enriqueció a nivel personal de la relación con compañeros de estudio que, siendo mucho más jóvenes que ella, la acogieron con los brazos abiertos.

Con perseverancia y esfuerzo, Manuela completó sus estudios y, a sus casi 60 años, se ha convertido en Supervisora de Equipo. Además, está considerando nuevas oportunidades de aprendizaje para seguir creciendo personal y profesionalmente.

 

La historia de Manuela nos enseña que nunca es tarde para reinventarse y perseguir nuestros sueños. A menudo, nuestras propias limitaciones mentales son las que nos impiden avanzar. Manuela es un ejemplo inspirador de cómo superar obstáculos y seguir aprendiendo a cualquier edad.